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CASO · CLUB DEPORTIVO · HERNANI · 2026

App Sorabox: el club de boxeo en el móvil, de la reserva a la cuota

Sorabox Hernani es un club de boxeo del Polideportivo Hernani, en marcha desde 2015. Le hicimos una aplicación propia para reservar clases, pasar lista y llevar las cuotas: una vista distinta para cada persona que entra, en castellano y en euskera, y funcionando en sorabox-hernani.vercel.app.

El punto de partida

Un club pequeño lleva muchas cosas a la vez y casi ninguna en su sitio: quién viene hoy, cuántas plazas quedan libres, quién ha pagado el mes, quién se ha dado de alta y todavía no ha traído firmado el consentimiento del seguro. Lo habitual es que todo eso acabe repartido entre varios sitios: un grupo de mensajería, una libreta y una hoja de cálculo que solo entiende quien la hizo. Lo primero fue poner por escrito qué pasa en un mes normal del club, y enseguida aparecieron tres personas que usan la misma información de tres maneras distintas: quien se apunta a clase, quien la da y quien lleva el club.

Antes de programar, mirar qué hay

Antes de escribir una línea de código analizamos seis plataformas del sector: dos pensadas para boxes en España, dos para centros y entrenadores, y dos internacionales. No para copiarlas, sino para saber qué está ya resuelto, qué se cobra por ello y qué es lo que más molesta a quien las usa a diario. De ahí salieron dos listas. La de lo que sí hacía falta: cobro por domiciliación, lista de espera y reservas bloqueadas para quien debe una cuota. Y la de lo que dejamos fuera a propósito: red social, puntos, rankings y muros de novedades, que son la queja número uno por llenar la pantalla de ruido. Sorabox tenía que caber en un vistazo.

Lo que construimos

Una sola aplicación con tres puertas. Cada persona entra con su cuenta y ve únicamente lo suyo. El club es privado, así que una cuenta nueva queda pendiente hasta que la administración la aprueba: hasta ese momento no se puede reservar nada.

Pantalla de la app Sorabox en un móvil, con las próximas clases, una reserva confirmada y el botón de apuntarse

Las alumnas

Las próximas clases con las plazas que quedan y un botón para apuntarse. Si la clase está completa, se entra en la lista de espera y, cuando alguien cancela, la plaza pasa sola a la siguiente con un aviso.

Las entrenadoras

El horario semanal por un lado y los cambios de un día concreto por otro. La lista de cada clase para pasar lista en el gimnasio, la opción de cancelar una sesión y el tablón de avisos del club.

La administración

Altas, fichas de alumnado, cuotas, domiciliación y tienda. Y un panel de entrada con lo urgente arriba: solicitudes por aprobar, altas y bajas del mes y las clases de hoy.

Los teléfonos, los correos, las cuotas y las aprobaciones solo los ve la administración. Las entrenadoras gestionan clases, el alumnado sus reservas. Cada llave abre una puerta y no más.

Las cuotas, la parte delicada

El club cobra once mensualidades al año: en agosto no se pasa cuota, y la aplicación lo sabe. Eso no está escrito a fuego en el código, es un ajuste que la administración cambia cuando quiera, igual que el importe de la cuota o el aforo por defecto de las clases. Cada mes se ve en tres números (cobrado, pendiente y sin registrar) con los impagos siempre arriba, y cada cobro queda anotado en la ficha de la persona.

La aplicación lleva además la domiciliación bancaria incorporada, apoyada en Stripe, para cuando el club decida activarla. La alumna escribe su cuenta una sola vez: el número viaja cifrado hasta Stripe y no se guarda nunca en la aplicación. El dinero va directo de su cuenta a la del club, y la app solo hace el trabajo administrativo de anotar quién está al corriente. Si un recibo se devuelve, se reintenta, la alumna lo ve en su pantalla y no puede volver a reservar hasta ponerse al día.

En dos idiomas y sin pasar por ninguna tienda de apps

Toda la aplicación está en castellano y en euskera, y cada persona elige su idioma desde su perfil. No está en Google Play ni en la App Store: se abre en el navegador del móvil y se añade a la pantalla de inicio, con su icono y a pantalla completa, como cualquier otra app. Así el club se ahorra las revisiones de las tiendas, las actualizaciones que hay que descargar y depender de dos plataformas ajenas para algo tan suyo.

Cómo se entrega

El código, los datos y las cuentas de los servicios que sostienen la aplicación quedan a nombre del club: quien la ha pagado la tiene, sin ataduras. Con la app entregamos una guía de uso con las pantallas reales, explicando para qué sirve cada una y respondiendo a las preguntas que salen siempre («se me ha olvidado la contraseña», «quién crea las clases», «cómo doy de baja a alguien»). Y treinta días de corrección de errores sin coste después de la entrega.

Lo que viene después

La aplicación está preparada para más de un centro, con Hernani como piloto. Las ampliaciones se presupuestan aparte, cuando el club las quiera y no antes. Y quedaron ideas escritas en el cuaderno para más adelante, como enlazar las clases con el calendario del móvil o repetir una reserva cada semana: no entraron ahora porque no eran lo primero que hacía falta.

Qué resuelve la app, en corto

  • Reservar y cancelar plaza, con lista de espera que corre sola cuando alguien deja hueco.
  • Clases generadas cada día a partir del horario semanal, sin crearlas a mano.
  • Pasar lista en el gimnasio, y cancelar una sesión avisando de golpe a quien estaba apuntada.
  • Cuotas mes a mes: pagadas, pendientes y exentas, con los impagos primero.
  • Ficha de cada persona con su consentimiento del seguro guardado donde toca.
  • Tablón de avisos del club y notificaciones dentro de la propia app.
  • Tienda del club, con el pedido por WhatsApp ya escrito y listo para enviar.
  • Castellano y euskera, a elección de cada persona.

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