Si tienes una web, una tienda online o un sistema de reservas, quizá hayas leído que la ley de accesibilidad ya obliga a todas las páginas. No es exactamente así. Te contamos qué dice la norma, a quién afecta de verdad y por qué, aunque tu negocio quede fuera, merece la pena hacer unos cuantos cambios sencillos.
Qué dice la norma
La Directiva europea 2019/882, conocida como Acta Europea de Accesibilidad, fija requisitos de accesibilidad para una serie de productos y servicios. Entre esos servicios está el comercio electrónico: vender o contratar a distancia a través de una web o una aplicación del móvil.
En España se incorporó con la Ley 11/2023, de 8 de mayo, publicada en el BOE el 9 de mayo de 2023. Su título I, el que trata la accesibilidad, se aplica desde el 28 de junio de 2025.
La idea es que cualquier persona pueda comprar o reservar en una web, también quien ve poco, usa un lector de pantalla o no puede manejar el ratón. Como resume Legálitas, la web debe poder usarse solo con el teclado, y el mínimo técnico de referencia son las pautas WCAG 2.1 en nivel AA y la norma europea EN 301 549.
La excepción que afecta a la mayoría de negocios de aquí
La directiva deja fuera a las microempresas que prestan servicios. Su artículo 4.5 dice que están exentas de cumplir estos requisitos y las obligaciones que van con ellos. Se considera microempresa la que tiene menos de 10 personas trabajando y una facturación anual o un balance que no pasa de 2 millones de euros.
Dicho de otra forma: una tienda de barrio con su web, un bar que acepta reservas online o un taller con formulario de cita, si están por debajo de esos límites, en principio no están obligados. En cambio, un negocio que ya supera las 10 personas en plantilla sí debe revisar su tienda online o su sistema de reservas.
Hay matices: la excepción es para servicios, y quien fabrica o comercializa ciertos productos tiene otras reglas. Si dudas de en qué lado estás, lo mejor es que lo mire tu asesoría.
Por qué te conviene igualmente
Que la ley no te obligue no quiere decir que no te afecte. Piensa en quién entra en tu web: personas mayores que agrandan la letra en el móvil, alguien que lee la carta con el sol de frente en la terraza, clientela que usa el lector de voz del teléfono.
Si la carta del bar es una foto o un PDF escaneado, el móvil no puede leerla en voz alta ni ampliarla bien. Si el botón de reservar no se distingue del fondo, hay quien no lo encuentra. Cada una de esas barreras es una reserva o una llamada que no llega.
Además, muchas de estas mejoras ayudan también a que los buscadores entiendan mejor tu página, porque leen texto, no imágenes.
Qué puedes hacer
- Comprueba si eres microempresa. Cuenta personas en plantilla y mira la facturación del último año. Si superas los límites y vendes o reservas online, habla con quien lleva tu web cuanto antes.
- Pon la información importante en texto. Horario, dirección, teléfono y carta, escritos en la página, no solo dentro de una imagen o un PDF escaneado.
- Describe las fotos. Añade un texto alternativo breve a cada imagen que aporte información, por ejemplo «escaparate de la tienda en la calle San Francisco».
- Cuida el contraste y el tamaño. Letra oscura sobre fondo claro, botones grandes y fáciles de pulsar con el dedo.
- Haz la prueba del teclado. Abre tu web en el ordenador y recórrela solo con la tecla de tabulación. Si no llegas al botón de reservar o al formulario de contacto, hay algo que arreglar.
Una web que todo el mundo puede usar es, sobre todo, una web que funciona mejor para tu clientela. En Ondora revisamos y ponemos al día webs de negocios locales; lo tienes en nuestra página de servicios. Y si quieres que te encuentren más en Google, te puede servir lo que contamos sobre cómo pedir reseñas a tus clientes sin saltarte las normas.
¿Quieres saber cómo está la web de tu negocio en accesibilidad? Escríbenos desde la página de contacto y lo vemos juntas.
Este artículo también está en euskera: leer en euskera.


